Testamento y aceptación de herencia

| Publicado por | Categorías: Fiscalidad de la família

Testamento y aceptación de herencia

José Antonio Bernáldez, gerente de Bernáldez&Asociados Barcelona

En poco tiempo hemos tenido en el despacho dos visitas que ponen de manifiesto la importancia de redactar bien un testamento y, por supuesto, realizar una correcta aceptación de herencia.

En uno de los casos, dos hermanos nos piden que les asesoremos en la aceptación de una herencia de su madre que acaba de fallecer. En el testamento, la difunta “aconseja” a los herederos a repartirse la herencia por mitades, haciendo dos lotes con dos viviendas y dos plazas de parquing, además de una cantidad de dinero. Hasta aquí podría parecer correcto. El problema nos lo encontramos cuando comprobamos que propiedad de la madre era solo unos de los pisos. De la otra mitad solo tenía el usufructo vitalicio, ya que la nuda propiedad ya pertenecía a los hijos, que lo habían heredado del padre, fallecido unos años antes.

Las consecuencias jurídicas y fiscales de ese testamento son importantes y nos podríamos haber ahorrado mucho dinero, si se hubiera hecho correctamente.

En el otro caso, dos hijos nos plantean la siguiente situación: nuestro padre se había casado en segundas nupcias. Su intención siempre fue que se mujer pudiera vivir en la vivienda hasta su fallecimiento y que luego nosotros heredáramos el mismo. Pero en el testamento no decía eso, sino que nombró heredera a la mujer y, además, pidió que los hijos no le reclamaran la legítima mientras ella viviera.

Si la intención del padre era la de dejar el piso a los hijos, una vez hubiera fallecido su mujer, lo normal era haberle dado a ésta el usufructo vitalicio y a los hijos la nuda propiedad. Pero no lo hizo así.

Y no acaba ahí la cosa. Como hemos dicho, el padre pedía a los hijos que no reclamaran la legítima en vida de la mujer. Pero una vez fallecida ésta, en la aceptación de herencia, lo que hacen es renunciar a la legítima. Por lo tanto, ahora, ni piso ni legítima.

Está claro, como hemos visto, que vale la pena dedicarle un ratito a la redacción de nuestro testamento y otro, a cómo vamos a aceptar la herencia. Vale la pena.

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